De la emergencia a la acción: la experiencia del Consejo Regional Coquimbo- La Serena de Colmevet
Sin experiencia previa en gestión de desastres y con menos de un año en funciones, la nueva directiva del consejo debió organizarse para responder a una de las mayores emergencias climáticas de las últimas décadas en la región
El violento sistema frontal que afectó a la región de Coquimbo durante julio provocó precipitaciones históricas, el desborde del río Elqui y el colapso de quebradas, desencadenando aluviones e inundaciones que dejaron a cerca de 100.000 personas aisladas, además de cortes masivos de servicios básicos y caminos, y la lamentable pérdida de vidas humanas y animales. La emergencia se convirtió así en una de las más graves registradas en las últimas décadas en la zona del Norte Chico.
En medio de este escenario, el Consejo Regional de Coquimbo-La Serena ha debido asumir el desafío de responder a una emergencia para la que su recién conformada directiva no contaba con experiencia previa. Llevaban menos de un año en funciones y, además, enfrentaban un contexto de escaso interés por la actividad gremial en la región. “No teníamos conocimientos en la gestión de desastres y, personalmente, tampoco contaba con experiencia gremial. Entonces, lo primero que hicimos fue reunirnos y conversar con las personas que tenían ganas de involucrarse. La experiencia nos enseñó que teníamos que ponernos de acuerdo sobre lo que debíamos hacer y cómo íbamos a hacerlo”, reconoce el Dr. Alonso Oñate, presidente del Consejo Regional.
Las primeras acciones
Se realizaron los primeros contactos con la Directiva Nacional, que gestionó una primera gran donación por parte de Carozzi, consistente en alimento para perros y gatos de las marcas Master Cat y Master Dog, y se activó una campaña dirigida a recaudar fondos e insumos veterinarios. Además, la Comisión Nacional de Respuesta a Desastres entregó protocolos y líneas de acción para aplicarlos a escala local.
Una de las principales dificultades estaba relacionada con los cortes de caminos, que problematizaban el envío de ayuda a las zonas afectadas. La localidad de Los Morros, perteneciente a la comuna de La Higuera, quedó totalmente aislada y, gracias a la colaboración de la Alianza Humboldt Coquimbo-Atacama y la Fundación Sphenisco Chile, se logró hacer llegar ayuda, que incluyó alimentos para las personas y comida para perros y gatos, gracias al aporte de Carozzi y a la gestión del Colegio Médico Veterinario de Chile.
Algo similar ocurrió con la localidad de Punta de Choros, “cuyas rutas de acceso estaban cortadas y había muchas personas que necesitaban aportes. Entonces gestionamos con la Armada, que llevó la ayuda de Colmevet a través de barcazas hasta esa localidad. Ese fue el primer gran logro que alcanzamos como equipo”, reconoció el Dr. Oñate.
Por su parte, la Dra. Claudia Vigorena, coordinadora de Respuesta a Desastres de este Consejo Regional, mantuvo conversaciones con la Comisión Nacional del área. “Ellos nos ayudaron a ordenar las ideas para comenzar a trabajar de manera local. Recopilamos información en terreno sobre las personas y los animales afectados, y también sobre los recursos con los que contábamos. Con el correr de los días fuimos organizando los equipos de voluntarios para trabajar en las zonas afectadas”.
La Dra. Vigorena gestionó equipos de trabajo con estudiantes de Medicina Veterinaria y estudiantes de Técnico Superior en Veterinaria del Centro de Formación Técnica Santo Tomás para la atención de animales afectados por la catástrofe.
Gestión de donaciones
En medio de esta crisis, que aún se gestiona, la Directiva encabezada por el Dr. Oñate comenzó a suplir la falta de experiencia con ganas, compromiso y tenacidad, contactando a conocidos y representantes de empresas. “Empezamos a insistir, con llamados telefónicos, mensajes de WhatsApp y correos electrónicos, hasta que el esfuerzo comenzó a dar sus frutos”, señaló el Dr. Oñate.
Laboratorio Drag Pharma realizó una donación consistente en vitaminas para cabras, minerales para animales de traspatio y alimento para perros y gatos de la marca Fit Fórmula. Por su parte, Veterquímica donó alimentos e insumos veterinarios. La empresa HRAZ realizó una donación consistente en alimentos.
“También nos comunicamos con la empresa Proa Champion y nos preguntaron qué necesitábamos y les respondimos que lo que ellos pudieran aportar. Recibimos un llamado y nos preguntaron si teníamos quién descargara. Pensamos que sería cosa de descargar entre nosotros y almacenar en alguna clínica veterinaria. Ahí nos respondieron que se trataba de una donación de grandes dimensiones”, recordó el Dr. Oñate.
La donación de Proa Champion consistió en tres toneladas de alimento para cabras, tres toneladas de alimento para equinos y casi dos mil kilos para aves de traspatio. Eso supuso un problema adicional: dónde almacenar la donación. “Me puse en contacto con Patricio Roco, director médico de Veterinaria Roco, en Ovalle, e inmediatamente nos ofreció sus bodegas, los equipos y el personal para descargar y almacenar estas donaciones, todo de forma completamente desinteresada”, destacó el Dr. Oñate.
Prioridades, Aprendizajes y Agradecimientos
El siguiente desafío fue asegurar que las donaciones llegaran efectivamente a los territorios más afectados. Para ello, el Consejo Regional se articuló con la Universidad Santo Tomás, cuyas sedes en La Serena y Ovalle permitieron canalizar y distribuir las ayudas. “El sector semirrural y rural de La Serena se vio muy afectado; distintas localidades de Ovalle quedaron en muy malas condiciones y la comuna de La Higuera quedó prácticamente destruida. Ese fue el criterio que utilizamos para seleccionar los territorios hacia los cuales dirigir las donaciones, porque consideramos que las poblaciones rurales siempre son las más postergadas”, señaló el Dr. Oñate.
Aunque aún queda mucho por hacer a nivel de las autoridades regionales, esta etapa también ofrece una oportunidad para analizar las lecciones que deja la emergencia. En ese contexto, existe coincidencia en que contar con una Mesa de Dimensión Animal activa y con capacidad de coordinación resulta primordial. “Esta mesa debería trabajar en la elaboración de protocolos previos que permitan prevenir y responder de mejor manera ante situaciones como las que vivimos durante esta emergencia, principalmente entre las instituciones que la integran: Senapred, los municipios, la Delegación Presidencial, el SAG, Indap, la Seremi de Salud, el Gobierno Regional y Colmevet. Creo que debería existir un liderazgo capaz de organizar y ejecutar estos protocolos y, de manera paralela, articular el trabajo con las universidades, las clínicas veterinarias, los médicos veterinarios independientes, las organizaciones de voluntariado y protección animal y los productores”, señaló la Dra. Vigorena.
Por último, el Dr. Oñate envía sus agradecimientos a todas las instituciones públicas y privadas que colaboraron para abordar la dimensión animal de esta emergencia: “Quiero agradecer a la Municipalidades de La Serena, La Higuera y Ovalle. A las empresas Carozzi, Drag Pharma, Veterquímica, HRAZ, Proa Champion y Veterinaria Roco. A la Universidad Santo Tomás, a la Alianza Humboldt Coquimbo-Atacama y la Fundación Sphenisco Chile, a las y los voluntarios que trabajaron arduamente durante varios día, a la Directiva Nacional, a la Comisión Nacional de Respuesta a Desastres y al equipo de Comunicaciones de Colmevet, que nos han ayudado a dar visibilidad a las donaciones de las empresas”, concluyó.
Felicitamos a las y los integrantes del Consejo Regional Coquimbo- La Serena por todo el trabajo realizado y también invitamos a las y los colegas a participar del trabajo gremial en los distintos consejos regionales. Es precisamente en situaciones de emergencia cuando las comunidades de los territorios en los que estamos insertos necesitan de nuestra experiencia profesional y de la vocación de servicio que caracteriza a nuestra profesión.